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Guía

Hemorroides internas: grados, síntomas y cuándo avanzan

Las hemorroides internas se forman dentro del recto inferior y casi siempre son indoloras: avisan con sangrado rojo brillante o con un bulto que sale al hacer fuerza. Se clasifican en grados de I a IV según cuánto prolapsan y si ese prolapso se reduce solo, hay que reintroducirlo con la mano o ya no vuelve a su lugar; los grados I y II suelen manejarse con cuidado diario, y los grados III y IV con más frecuencia necesitan un procedimiento.

Actualizado el 8 min de lectura

En resumen

Ubicación
Dentro del recto inferior
Síntoma más común
Sangrado rojo brillante al defecar
Clasificación
Grados de I a IV, según el prolapso
Grados III y IV
Con más frecuencia necesitan un procedimiento

¿Qué son las hemorroides internas?

Las hemorroides internas son almohadillas de tejido vascular que se forman dentro del recto inferior, más adentro de lo que se ve o se toca desde afuera. Esa ubicación tiene pocas terminaciones nerviosas, así que casi nunca duelen por sí solas; avisan de otra forma, con sangrado rojo brillante al defecar o con un bulto que sale del ano al hacer fuerza y que puede volver a entrar solo, con la mano, o quedarse afuera.

Eso las diferencia de las hemorroides externas, que están debajo de la piel del borde del ano y sí suelen doler y picar. Si busca el panorama completo antes de entrar en el detalle de esta guía, la guía general de hemorroides explica qué son y por qué aparecen los dos tipos.

Grados de las hemorroides internas

Para ordenar qué tan avanzada está una hemorroide interna, se usa una clasificación en cuatro grados según el prolapso, es decir, según cuánto sale el tejido del canal anal y qué tan fácil es que vuelva a su lugar:

GradoProlapsoSíntoma principalQué se hace generalmente
INo hay prolapsoSangrado con la deposiciónCuidado diario: fibra, agua, hábitos
IISale con el esfuerzo y se reduce soloSangrado y sensación de bulto que sale y entraCuidado diario; si persiste, procedimiento ambulatorio
IIISale y hay que reintroducirlo con la manoBulto que se debe empujar de vueltaProcedimiento ambulatorio o valoración quirúrgica
IVSale y ya no se puede reintroducirBulto permanentemente afueraCon más frecuencia, corrección quirúrgica

Esta tabla ordena la lógica general, pero cada caso tiene sus matices: dos personas con el mismo grado pueden tener molestias distintas, y es un coloproctólogo quien confirma el grado con un examen, no una lista de síntomas leída en internet.

Hemorroides internas de grado 1: qué esperar y qué hacer primero

En el grado 1, el tejido todavía no sale del canal anal. Lo más habitual es notar sangre roja brillante en el papel higiénico o en el agua del sanitario después de defecar, casi siempre sin dolor y sin que se note ningún bulto. Para muchas personas, este sangrado ocasional es la primera señal de que algo está pasando en esa zona.

El primer paso no es distinto del cuidado general: más fibra y agua en el día, evitar hacer fuerza al ir al baño y no quedarse sentado en el sanitario más tiempo del necesario. Con esos cambios, el sangrado suele espaciarse; si sigue apareciendo semana tras semana, lo que corresponde es un examen que confirme que en efecto es una hemorroide y no otra causa de sangrado.

Hemorroides internas de grado 2: cuando el prolapso se reduce solo

En el grado 2 ya hay prolapso: el tejido sale al hacer fuerza para defecar, pero vuelve a entrar por sí solo apenas la persona termina y se relaja, sin que haya que empujarlo con la mano. Junto con el sangrado puede aparecer una sensación de bulto pasajero, algo de mucosidad o la impresión de que la evacuación no quedó completa.

El cuidado diario sigue siendo la base en este grado, y es habitual que se sostenga durante meses antes de que se considere cualquier procedimiento. Cuando el sangrado es frecuente o el prolapso empieza a demorarse más en volver a entrar, entran en juego las opciones ambulatorias que maneja un coloproctólogo, antes de que el cuadro avance a un grado mayor.

Grados 3 y 4: cuando el prolapso ya no se resuelve solo

A partir del grado 3, el tejido que sale ya no vuelve por sí solo: hay que empujarlo de vuelta con la mano después de defecar. En el grado 4, ni siquiera eso funciona, y el bulto queda permanentemente afuera del ano. En ambos casos aumenta la molestia para la higiene diaria, y el riesgo de que el tejido se quede atrapado y le corte el riego sanguíneo, lo que sí duele de forma intensa.

Vale la pena una aclaración que se presta a confusión: el prolapso de una hemorroide interna de grado 4 no es lo mismo que un prolapso rectal. En el prolapso hemorroidal sale un cojinete de tejido dentro del canal anal; en el prolapso rectal sale la pared completa del recto, una afección distinta que se valora y se maneja aparte. Un coloproctólogo es quien distingue una cosa de la otra con el examen.

Los grados 3 y 4 son, con más frecuencia que los primeros dos, los que terminan en un procedimiento ambulatorio o en cirugía. Esta guía explica en qué consisten esos procedimientos y cuándo se consideran.

Causas y factores de riesgo

Las hemorroides internas se forman por el mismo mecanismo de fondo que las externas: presión repetida sobre las venas de la zona anal. Entre los factores que más se repiten están hacer fuerza al defecar, el estreñimiento crónico o la diarrea prolongada, una dieta baja en fibra, el embarazo, pasar muchas horas sentado y el sobrepeso; el paso de los años también pesa, porque el tejido de sostén de la zona se debilita con el tiempo.

Ninguno de estos factores actúa solo casi nunca: se combinan, y por eso el cuidado que ayuda toca varios frentes —la dieta, la postura, el tiempo en el baño— y no uno solo.

Tratamientos: del cuidado diario a los procedimientos médicos

En los grados I y II, el cuidado diario suele ser suficiente: fibra, agua, evitar hacer fuerza y no quedarse sentado por horas. Sobre esta base, algunas personas suman opciones de venta libre o suplementos pensados para acompañar la circulación de la zona; una revisión de varios estudios sobre este tipo de ingredientes, hechos sobre todo en hemorroides de primer y segundo grado, encontró mejoría en la picazón, el sangrado y la secreción frente a un grupo de control, aunque sin un efecto claro sobre el dolor, y los propios autores piden ensayos más consistentes antes de sacar conclusiones firmes.

Dentro de ese mismo cuidado diario, hay quienes suman una cápsula pensada para acompañar la rutina de todos los días. Acá se explica qué es Calmano y para quién está pensado. En los grados III y IV, o si el cuadro empeora, el manejo pasa por los procedimientos que se describen a continuación.

Cuando el cuidado diario no alcanza, hay procedimientos ambulatorios que no requieren hospitalización: la ligadura con banda elástica es el más usado, con una tasa de éxito que ronda entre el 70 % y el 90 % de los casos, y también existen la escleroterapia y la fotocoagulación infrarroja. Para los grados más avanzados, o cuando esos procedimientos no bastan, se considera la hemorroidectomía o la hemorroidopexia, ya en manos de un cirujano coloproctólogo.

Señales que no corresponden a una hemorroide interna común

Algunas señales no encajan con un brote habitual: sangrado abundante o que no para, dolor intenso y sostenido, un bulto que se queda afuera y no se puede reintroducir junto con dolor fuerte, fiebre, o un cambio en el ritmo intestinal que viene con pérdida de peso. Ese cuadro ya no se maneja con cuidado en casa: lo evalúa un coloproctólogo.

Tampoco es lo esperable que el sangrado se repita semana tras semana pese al cuidado diario o que el prolapso tarde cada vez más en volver a su lugar. El grado exacto, además, no se deduce de una lista de síntomas: se confirma con un examen directo.

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Preguntas frecuentes

¿Cuáles son los grados de las hemorroides internas?

Van de I a IV según el prolapso: en el grado I no hay prolapso; en el II prolapsa con el esfuerzo y se reduce solo; en el III hay que reintroducirlo con la mano; en el IV ya no se puede reintroducir.

¿Qué son las hemorroides internas de grado 1?

Son las que todavía no prolapsan, es decir, no salen del canal anal. El síntoma más frecuente es un sangrado rojo brillante al defecar, casi siempre sin dolor.

¿Qué son las hemorroides internas de grado 2?

Son las que salen un poco con el esfuerzo de defecar, pero vuelven a su lugar por sí solas apenas termina el esfuerzo, sin que la persona tenga que empujarlas de vuelta con la mano.

¿Las hemorroides internas duelen?

Casi nunca, porque la zona donde se forman tiene pocas terminaciones nerviosas. El dolor aparece sobre todo si el tejido prolapsado queda atrapado afuera y se le corta el riego, algo más propio de un grado avanzado.

¿Cómo se trata cada grado de hemorroides internas?

En los grados I y II, el cuidado diario con fibra, agua y hábitos suele bastar, y algunos casos se apoyan además en procedimientos ambulatorios como la ligadura. En los grados III y IV, con más frecuencia se necesita un procedimiento ambulatorio o una cirugía.

¿Cuándo se necesita cirugía para las hemorroides internas?

Se considera con más frecuencia cuando el prolapso ya no se reduce solo ni con la mano, cuando los procedimientos ambulatorios no alcanzaron o cuando hay sangrado importante y sostenido. La decisión la toma un coloproctólogo caso por caso.

¿El prolapso de una hemorroide interna es lo mismo que un prolapso rectal?

No. El prolapso hemorroidal es la salida de un cojinete de tejido dentro del canal anal. El prolapso rectal es la salida de la pared completa del recto, una afección distinta que se valora y se maneja aparte.

¿Las hemorroides internas de grado 1 y 2 mejoran solas o necesitan cuidado?

El cuidado diario —fibra, agua, no hacer fuerza al defecar— ayuda a que las molestias bajen, pero no hay una fecha fija para eso ni una garantía de que desaparezcan sin más. Si no hay cambios o el sangrado se repite, el caso ya lo evalúa un coloproctólogo.

Fuentes consultadas

  1. MedlinePlus — Hemorroides
  2. Fundación Valle del Lili — Hemorroides
  3. Serviendoscopias — Hemorroides
  4. Cochrane — Flebotónicos para las hemorroides

Redactado por Equipo de Tu Cirugía en Colombia

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