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Hemorroides: qué son, por qué salen y qué ayuda

Las hemorroides son venas hinchadas en el ano y la parte baja del recto, muy comunes por el estreñimiento, el embarazo o pasar muchas horas sentado. Pueden ser internas o externas, en distintos grados, y casi siempre mejoran con fibra, agua e higiene sencilla; solo un grupo pequeño necesita un procedimiento médico.

Actualizado el 11 min de lectura

En resumen

Qué son
Venas hinchadas en el ano y el recto
Tipos
Internas y externas, en distintos grados
Qué ayuda
Fibra, agua, higiene y no forzar al ir al baño
Cuándo es urgente
Sangrado abundante, dolor fuerte o fiebre

¿Qué son las hemorroides?

Todas las personas tienen, de forma normal, un tejido con venas y vasos pequeños justo dentro del ano: los cojinetes anales, que ayudan a cerrar bien el conducto y evitan que se escapen gases o un poco de materia fecal sin querer. Las hemorroides son ese mismo tejido cuando se hincha, se inflama o pierde su lugar habitual.

Aparecen tanto dentro del recto (hemorroides internas) como justo debajo de la piel alrededor del ano (hemorroides externas), y las dos formas pueden darse a la vez en una misma persona. La causa de fondo suele ser la misma en ambos casos: presión repetida sobre esas venas, por estreñimiento, esfuerzo al evacuar, embarazo o pasar muchas horas sentado, entre otros factores que se explican más abajo.

Es uno de los motivos de consulta más comunes en coloproctología y en gastroenterología, aunque bastante menos gente de la que las tiene llega a pedir cita: muchos episodios leves pasan solos, con cuidado en casa, sin necesidad de un procedimiento.

El término abarca un rango amplio: va desde una hemorroide pequeña que apenas se nota una vez al año hasta un cuadro que sangra o duele varias veces al mes. No es una sola enfermedad con un único curso, sino un mismo mecanismo —venas que se hinchan por presión repetida— que se presenta distinto según el grado, la ubicación y los hábitos de cada persona.

¿Por qué se producen las hemorroides?

La pregunta se repite tanto en los buscadores como en el consultorio, y la respuesta corta es: por presión sostenida sobre las venas del ano y el recto. Lo que cambia de una persona a otra es qué genera esa presión.

El estreñimiento y el esfuerzo al evacuar son la causa más señalada: empujar fuerte, quedarse sentado en el inodoro más de un par de minutos, o ir al baño con prisa en lugar de esperar a que el cuerpo lo pida de verdad. Quedarse leyendo o revisando el teléfono en el inodoro suma minutos sin que la persona lo note, y esos minutos de más también cuentan como presión sostenida. La diarrea frecuente, aunque parezca lo contrario, también carga esa zona por la urgencia y el número de veces al día.

El embarazo suma dos cosas a la vez: el peso del útero sobre las venas pélvicas y los cambios hormonales que aflojan un poco la pared de los vasos sanguíneos. Por eso son tan comunes en el tercer trimestre y en las primeras semanas después del parto.

Envejecer también cuenta, porque el tejido de soporte alrededor del ano pierde firmeza con los años. A eso se suman el sobrepeso, levantar objetos pesados con frecuencia y pasar muchas horas sentado o de pie sin moverse, ya sea por trabajo o por costumbre. Una dieta baja en fibra cierra el círculo, porque es una de las causas más comunes de estreñimiento de fondo.

Casi nunca es un solo factor: dos o tres de estos suelen darse juntos, y por eso cambiar solamente uno de los hábitos alivia, pero no siempre resuelve el cuadro completo.

Síntomas: cómo saber si tiene hemorroides

Los síntomas varían bastante según si la hemorroide es interna o externa, y eso explica por qué dos personas describen la misma palabra de forma tan distinta.

Las hemorroides externas suelen doler, sobre todo al sentarse o al limpiarse, y se sienten como un bulto blando bajo la piel alrededor del ano. Si dentro de esa hemorroide se forma un coágulo, el bulto se pone duro, cambia a un color morado o azulado y el dolor sube de golpe: es la hemorroide externa trombosada, la variante más incómoda de todas.

Las hemorroides internas, en cambio, casi nunca duelen por sí solas, porque están en una zona con poca sensibilidad al tacto. Avisan con sangre roja brillante en el papel higiénico o en el agua del inodoro después de evacuar, con una sensación de peso o de que algo sobresale, con moco que humedece la ropa interior, o con la sensación de que el baño quedó incompleto.

La picazón alrededor del ano aparece en los dos tipos, muchas veces por la humedad o por los residuos de moco que quedan después de ir al baño, más que por la hemorroide en sí.

Las molestias además suelen ir y venir: hay días o semanas sin ningún síntoma y después un episodio que aparece de golpe, muchas veces ligado a un cambio puntual —un viaje largo, unos días de estreñimiento, comidas muy condimentadas— más que a un deterioro progresivo y constante.

Un dolor muy agudo, como un corte, que se siente justo al evacuar y sigue doliendo varias horas después, suele apuntar a otra causa distinta: la fisura anal, una pequeña herida en el borde del ano que se confunde a menudo con una hemorroide externa. Esta guía sobre la fisura anal explica en qué se diferencian y qué ayuda en cada caso.

¿Es lo mismo hemorroides que almorranas?

Sí. «Almorranas» es el nombre popular del mismo cuadro que en la consulta médica, en el empaque de un medicamento o en este texto se llama hemorroides. No hay ninguna diferencia clínica entre un término y el otro, solo una diferencia de uso: «hemorroides» es la palabra que aparece en la ficha técnica y en la consulta, «almorranas» es la que se usa en la casa y entre amigos.

Tipos y grados de las hemorroides

Además de dividirse en internas y externas, las hemorroides internas se clasifican por grados, según cuánto sobresalen y si vuelven solas a su lugar. Esta clasificación viene de guías clínicas de coloproctología y es la misma que usa un médico para calcular qué tan avanzado está el caso:

GradoQué pasa
ILa hemorroide está hinchada, pero no sobresale del ano.
IISobresale al hacer fuerza y vuelve a su lugar sola.
IIISobresale y hay que empujarla con la mano para que vuelva a entrar.
IVSe queda afuera de forma permanente, y ni empujándola con la mano vuelve a su lugar.

Las hemorroides externas no se clasifican por grados de esta manera: se describen más bien por si están o no trombosadas, y por el tamaño y la molestia que causan. Esta guía entra en detalle sobre cómo se ven y qué hacer con una hemorroide externa, y esta otra explica cada grado de las internas por separado, con lo que suele ayudar en cada uno.

Vale la pena una aclaración, porque generan confusión: una hemorroide interna de grado IV no es lo mismo que un prolapso rectal. En el prolapso rectal, lo que sobresale es una parte del recto completo, no solo el tejido hemorroidal; es otra condición, con otro manejo, aunque a veces se confundan por lo parecido de la descripción. En términos generales, los grados I y II suelen manejarse con cuidado en casa y medidas de venta libre, mientras que los grados III y IV son los que con más frecuencia terminan en manos de un coloproctólogo.

El grado exacto no se calcula por lo que la persona siente o describe, sino con un examen directo —casi siempre una anoscopia, un tacto rectal con un instrumento sencillo que permite ver el tejido por dentro—, así que dos personas con la misma molestia pueden terminar en grados distintos según lo que encuentre el especialista.

Remedios caseros para las hemorroides

La mayoría de los episodios leves de hemorroides mejoran con medidas simples, sostenidas varios días seguidos en lugar de solo cuando molesta:

  • Fibra en la comida diaria —frutas, verduras, leguminosas, avena— y agua suficiente, para que las heces salgan blandas y sin esfuerzo. Esta guía sobre qué tomar para el estreñimiento entra en más detalle sobre qué funciona y qué no.
  • Baños de asiento con agua tibia, unos diez o quince minutos, dos o tres veces al día, sobre todo después de evacuar.
  • Limpieza con agua o con toallitas sin alcohol en lugar de papel higiénico áspero, y sin frotar fuerte.
  • No quedarse sentado en el inodoro más tiempo del necesario, ni hacer fuerza si las ganas todavía no son claras.
  • Moverse durante el día: caminar y no pasar horas seguidas sentado ayuda a que la sangre no se acumule tanto en esa zona.
  • Ropa cómoda, sin telas ajustadas en la zona, para no sumar roce ni humedad de más.

Cuando estas medidas no bastan, hay cremas y pastillas de venta libre que se usan como siguiente paso; esta guía las compara una por una.

Dentro de esa misma rutina diaria, algunas personas suman una cápsula pensada para el cuidado diario de la zona, junto con la fibra y el agua, no en lugar de ellas. Trabajamos con Calmano, que se pide con pago contra entrega; acá explicamos para qué está pensado.

Tratamientos médicos: de las medidas conservadoras a la cirugía

Cuando el cuidado en casa no es suficiente, hay varios escalones antes de llegar a una cirugía, y no todos los casos necesitan pasar por todos.

El primer escalón son las cremas, los supositorios y las pastillas de venta libre o con fórmula: anestésicos locales para el dolor y la picazón, corticoides suaves para la inflamación puntual, y venotónicos por vía oral que se toman para acompañar el episodio agudo. Lidoprocto y Procto-Glyvenol son dos ejemplos de cremas y supositorios con anestésico que se consiguen en Colombia; Daflon es el venotónico oral más conocido, con un esquema de dosis propio para la crisis hemorroidal, y Nikzon, a base de rusco, es la alternativa fitoterapéutica de venta libre que más se busca en el país.

Sobre los venotónicos orales en general, una revisión Cochrane que reunió más de veinte ensayos con cerca de 2.300 personas encontró beneficios frente a placebo en la picazón y en el sangrado, aunque no en el dolor, y los mismos autores piden estudios más sólidos antes de sacar conclusiones firmes. Es un dato útil para entender qué tanto puede esperarse de esta categoría, más allá de la marca puntual que cada quien termine usando.

El segundo escalón son los procedimientos de consultorio, pensados sobre todo para hemorroides internas de grado II o III que no mejoran con lo anterior: ligadura con banda elástica, escleroterapia o fotocoagulación infrarroja. Son procedimientos ambulatorios, cortos, que buscan que la hemorroide deje de recibir el flujo de sangre que la mantiene hinchada, sin necesidad de una cirugía completa.

El último escalón es la cirugía, reservada para grados avanzados, hemorroides externas trombosadas muy dolorosas o casos que no respondieron a nada de lo anterior. Esta guía explica los distintos tipos de cirugía de hemorroides, la recuperación y el manejo por la EPS.

Cuándo es una urgencia

La mayoría de las hemorroides son una molestia que se maneja en casa, no una urgencia. Pero hay señales que ya no corresponden a un episodio simple:

Fuera de esas señales puntuales hay otra más general: si las molestias no bajan después de más de una semana de cuidado constante en casa, eso tampoco es lo esperable en un episodio leve, y es un buen momento para que alguien revise el caso con calma en lugar de seguir probando por su cuenta.

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Preguntas frecuentes

¿Qué son las hemorroides y por qué aparecen?

Son venas hinchadas en el ano y la parte baja del recto. Todas las personas tienen ese tejido de forma normal, y ayuda a cerrar bien el conducto anal; se convierte en hemorroide cuando la presión repetida —por estreñimiento, esfuerzo al evacuar, embarazo o pasar muchas horas sentado— hace que se inflame o sobresalga.

¿Cómo son las hemorroides?

Las externas se ven y se sienten como un bulto blando bajo la piel alrededor del ano, a veces morado o azulado si se forma un coágulo dentro. Las internas casi nunca se ven, porque quedan dentro del recto; suelen avisar con sangrado rojo brillante en el papel o en el inodoro, no con dolor.

¿Es lo mismo hemorroides que almorranas?

Sí. «Almorranas» es el nombre popular del mismo cuadro que en la consulta médica y en esta guía se llama hemorroides. No hay ninguna diferencia clínica entre un término y el otro.

¿Las hemorroides desaparecen solas?

Un episodio leve puede calmarse solo en unos días si baja la inflamación, sobre todo ajustando la dieta y los hábitos en el baño. Pero la hemorroide en sí —el tejido dilatado— no se va sin cuidado constante, y en los grados más avanzados el bulto no vuelve a su lugar por sí mismo.

¿Las hemorroides cumplen una función o son una enfermedad?

Las dos cosas, en momentos distintos. El tejido hemorroidal existe en toda persona sana y ayuda a controlar la salida de gases y de materia fecal; se convierte en la enfermedad que llamamos hemorroides solo cuando se inflama, sangra o sobresale lo suficiente para molestar.

¿Son frecuentes las hemorroides en el embarazo?

Sí, son muy comunes, sobre todo en el tercer trimestre y en las primeras semanas después del parto: el peso del útero y los cambios hormonales aumentan la presión en las venas de esa zona. Las medidas de cuidado diario —fibra, agua suficiente, no forzar al ir al baño— son las mismas; cualquier crema o pastilla que se use en el embarazo debe ir acorde con lo que indique el control prenatal.

¿Cuándo es urgente una hemorroide?

Cuando el sangrado es abundante o no para, cuando el dolor es muy fuerte, cuando aparece un bulto duro que no se puede volver a meter, cuando hay fiebre, o cuando las heces se ven negras o cambia el ritmo del baño junto con pérdida de peso. Esas señales no corresponden a un brote habitual y ameritan valoración pronta.

Fuentes consultadas

  1. MedlinePlus — Hemorroides
  2. Manual MSD versión para público general — Hemorroides
  3. Cochrane — Flebotónicos para las hemorroides (CD004322)

Redactado por Equipo de Tu Cirugía en Colombia

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